jueves, 2 de abril de 2009

ENSAYO SOBRE EL ENTENDIMIENTO HUMANO


Por: Andrés Camilo Marín.

En el Ensayo Sobre el Entendimiento Humano, Locke se propone a encontrar el lugar de donde provienen todos nuestros conocimientos y el proceso por el cual pasan para que puedan llegar a ser catalogados como tal, basándose en principios del empirismo, es decir, contradiciendo la propuesta cartesiana de las ideas innatas. Por lo tanto, el siguiente texto pretende mostrar de manera breve el planteamiento que Locke expone en su obra. 

Para empezar Locke, se opone a la teoría del innatismo del cartesiano, por lo tanto, se propone buscar de dónde se originan las ideas, cómo las percibimos y qué reacciones generan en nuestra mente.
Locke afirma que la idea es el objeto del pensamiento, puesto que todo hombre es consiente para sí mismo de que piensa y no hay duda que los hombres tienen en su mente varias ideas tales como las expresadas por las palabras blancura, dureza, dulzura, pensar, hombre, ejército, ebriedad y otras. El propósito entonces, es averiguar cómo se llega a tener estas ideas.

“Todas nuestras ideas provienen de la sensación o de la reflexión”, las ideas que adquirimos a través de la percepción de nuestros sentidos son el resultado de la experiencia, el fundamento de todo nuestro conocimiento. Las observaciones que hacemos acerca de los objetos sensibles externos o acerca de las operaciones internas de nuestra mente, que percibimos y sobre las cuales reflexionamos, es lo que provee nuestro entendimiento de todos los materiales del pensar. De estas dos fuentes es de donde provienen todas nuestras ideas.
Nuestros sentidos son los responsables del contacto con los objetos sensibles externos, y transmiten distintas percepciones a nuestra mente dependiendo de las afecciones que dicho objeto genere en el individuo, y es de esta manera por la cual adquirimos las ideas de calor, de amargo, de amarillo, etcétera, todas a las que llamamos cualidades sensibles. A esta fuente que origina el mayor número de ideas en nuestra mente se le llama sensación puesto que depende totalmente de nuestros sentidos. La segunda fuente, de donde provienen nuestras ideas se conoce como reflexión; es decir, las operaciones interiores que se realizan en nuestra mente a partir de las ideas que ya se tienen, ideas que son reflexionadas por el alma y ésta provee al entendimiento de otra serie de ideas que no se derivan de objetos externos. Tales ideas son las de percepción, de pensar, de dudar, de creer, de razonar y de todas las distintas actividades realizadas por nuestras propias mentes. Dicha fuente de ideas, aunque no se trata de un sentido, porque no está relacionada con los objetos exteriores, se le puede llamar claramente sentido interior. Lo anterior quiere decir que la reflexión, esa advertencia que hace la mente de sus propias operaciones.
Todas nuestras ideas son de la una o de la otra clase, los objetos externos proveen a la mente de cualidades sensibles y la mente provee al entendimiento con ideas de sus propias operaciones, por más que busquemos dentro de nuestra mente, encontraremos que absolutamente todas nuestras ideas provienen de alguna de estas dos fuentes, sin embargo, algunas ideas pueden darse a través de la combinación de ambas, percepción y reflexión, y algunas son ampliadas por el conocimiento.
Existe gran variedad de ideas que son impresas en la mente de un niño téngase o no el cuidado de enseñársela, ya que todos ellos se hallan rodeados de cuerpos que continuamente y de manera diversa los afectan. La luz y los colores en todo lugar se encuentran disponibles y causan impresiones, el simple Hecho que el ojo esté abierto, ya es motivo para que se creen ideas en la mente del individuo. Un niño que sólo viera el negro y el blanco hasta hacerse hombre, no podría tener ni la más mínima idea de los demás colores como el verde o el amarillo.
Aunque las ideas estén incurriendo constantemente dentro de nuestra mente, no imprimen huellas lo suficientemente profundas para dejar en la mente ideas claras hasta que el entendimiento reflexiona sobre sí mismo, acerca de sus propias operaciones y las convierte en objeto de su propia contemplación. Es por esto, que las ideas de reflexión son más tardías puesto que requieren atención.

El alma empieza a tener ideas cuando empieza a percibir, debido que tener ideas y percibir son la misma cosa. El alma siempre piensa y mientras existe tiene percepción de ciertas ideas y tal pensar es inseparable del alma, por lo tanto, preguntar por el inicio de las ideas de un hombre es lo mismo que preguntar por el inicio de su alma pues el alma y las ideas empiezan a existir al mismo tiempo.
El alma no siempre es consciente que piensa. Un hombre en estado de vigilia nunca está sin pensamiento, pues pensar es la condición de tal estado. Una persona mientras duerme no es capaz de sentir algún placer o dolor o experimentar felicidad o tristeza, dado que ser feliz o desgraciado sin ser consciente de ello, es totalmente inconsecuente e imposible; si fuera lo contrario, la mente sería capaz por su propia cuenta sentir placer o dolor y experimentar felicidad o tristeza, sensaciones de las cuales el hombre no es consciente. Aunque mientras dormimos, nuestra mente realiza operaciones, estas ideas allí originadas, no poseen la firmeza para dejar huella en el entendimiento. El sueño es como un espejo que refleja nuestras vivencias y nuestra experiencia con objetos sensibles, sin embargo, el entendimiento no aprovecha en nada pues el alma no es consiente cuando duerme, por ende tales pensamientos son olvidados con facilidad.

En conclusión, para Locke no es posible la adquisición de ideas sin remitirse al mundo sensible, a la experiencia; es decir, sin la utilización de nuestros sentidos ya que al adquirir estas primeras ideas podemos, a través del sentido interior adquirir las demás.





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